Visual Thinking – Dibújame una mariposa

Sentado en mi plaza 7 G de este avión, me doy cuenta de que “leo” las recomendaciones visuales de seguridad ilustradas mediante pequeñas viñetas. La Revista de aviación que propone los diferentes destinos ofrecidos por la Compañía se compone en un 80% de imágenes. Por la ventanilla, veo el edificio del aeropuerto alejarse y entonces, pienso, mediante imágenes, al destino del viaje que me espera. ¿Cómo será la sala donde se desarrollarán las actividades?, la ciudad, se parecerá realmente a la que “visité” con mi Ipad durante la espera del embarque.

¡Sobrevolando las nubes, como sobrevolando los problemas! Ya no veo las cosas exactamente de la misma manera durante las dos horas de vuelo y se me aclaran mucho las ideas viendo por esta ventanilla el mundo. El avión siguiendo su hoja de ruta me propone volver a pensar la de mis futuros proyectos. Se ven las cosas más claras sobre las nubes, se abren más perspectivas.

La persona encargada del alquiler de vehículos se empeña en mostrarme un mapa de la ciudad con el fin de que no me pierda. No le presto mucha atención pero voy siguiendo su bolígrafo sobre el mapa y me doy cuenta de la forma de la ciudad, es como una especie de mariposa de todos los colores bastante bonita por cierto. Le comento mi visión y me dice que nunca se había fijado en ello pero que pensándolo le parece bastante acertado. Sigo utilizando técnicas visuales cuando voy conduciendo el coche de alquiler que me conduce a las oficinas de la compañía que me ha invitado a este seminario. Aparco mi coche sobre el ala derecha de la mariposa-ciudad.

Los edificios son elegantes y me gustaría fotografiarlos para poder enseñarlos y compartirlos con los amigos, los compañeros o la familia. Unos adolescentes toman fotos y las envían con sus teléfonos. Es así, hoy en día se comparten sensaciones mucho mejor y más rápidamente con imágenes.

Seguidamente me encuentro escuchando a los participantes al seminario por el que me desplacé a este lugar. Las frases se encadenan a un ritmo frenético, las palabras son todas un poco parecidas, los slides presentan situaciones, contextos, estrategias pero me aburren y no entiendo exactamente adonde nos dirigen. Las palabras ya no explican casi nada, me pierdo en una serie de quesitos multicolores teledirigidos por un Director de Marketing. Las preguntas del público son difíciles de entender, no parecen reales. Me libera la pausa del mediodía. Alrededor del bufet, las conversaciones se entremezclan, siguen las palabras y de pronto la pregunta llega ¿Cómo ves tú la situación?

La respuesta debería haber sido simple: las 3 o 4 ideas mayores, los modelos que sostienen la visión, las herramientas utilizadas para compartir, cómo ordenar los pensamientos de los participantes para mejorar la cohesión de los equipos y trabajar una mejor memorización en un entorno colaborativo, es decir, cómo podían ayudarnos para obtener resultados. Los cócteles llegan a punto y evitan tener que dar una respuesta a esta pregunta.

En realidad las soluciones están en nosotros. Se trata de utilizar las técnicas de Visual Thinking como lo hacemos a diario.Somos todos Visual Thinkers. Necesitamos ver las cosas de manera clara para explicarlas y convencer. La comunicación tiene un componente visual indudable. Los participantes en un seminario necesitan ver las conexiones para poder explicarlas a su vez a sus colaboradores. Habría que haber dibujado, hacerles dibujar, buscar juntos los vínculos, hacer que broten ideas nuevas, etc. Los participantes no han venido buscando palabras sino ideas de las que alumbran, que hacen que las cosas cambien y que avancen juntos. Basta con abrir los ojos o hacer que los presentes los abran. La organización de las reuniones o seminarios debe cambiar y proponer de manera sugestiva a los participantes que se expresen, que compartan, que conecten con las ideas más que con las palabras para pasar seguidamente a la acción. Existen hoy técnicas que se pueden utilizar para conseguirlo.

Cuando despega mi vuelo de vuelta, veo algo parecido a una mariposa en el suelo que se va borrando poco a poco cuando vamos tomando altura. Lo dibujo en mi cuaderno. Existen imágenes, que no olvidaremos nunca porque conectan con una realidad.

 

 

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