Liderazgo e Inteligencia Emocional

Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se nos juzga por lo más o menos inteligentes que podamos ser, ni por nuestra formación o experiencia, sino que también por el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. El verdadero diferencial hoy en día es la Inteligencia Emocional, que se revela, tanto a nivel individual como colectivo, como el ingrediente fundamental de la Competitividad.
Dice Daniel Goleman: “Los profesionales más brillantes destacan no sólo por sus logros personales, sino por su capacidad de trabajar en equipo y por maximizar la producción del grupo. Por el contrario, los profesionales que se resisten al cambio o que no afrontan conflictos resultan tóxicos para toda organización”.
Cuanto más complejo sea el trabajo, mayor es la importancia de la inteligencia emocional. Y es en la cúpula de la pirámide organizativa donde la relación entre inteligencia emocional de los líderes y resultados de la empresa es verdaderamente espectacular. Aunque los conocimientos, la experiencia y el Cociente Intelectual tengan su importancia, son las Competencias Emocionales, los factores que determinan los resultados superiores en el puesto.
Nuestro Cociente de Éxito se debe un 23% a nuestras capacidades intelectuales y un 77% a nuestras aptitudes emocionales.
Afortunadamente, como lo prueban los últimos estudios de Neurociencia, todos tenemos el potencial de mejorar nuestra Inteligencia Emocional en cualquier momento de nuestra carrera.